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domingo, 27 de febrero de 2011

TRUCO Nº3: PARA CUANDO LO QUE VES Y OYES EN LA OFICINA TE SUPERA


Hay momentos en los que lo que ves y lo que oyes en la oficina te supera. Te dan ganas de pegar un grito, mandar a alguien a la mierda o simplemente, flipas en colores. Para esos momentos inolvidables hay un truco que siempre funciona: búscate UN CÓMPLICE. Alguno de tus compañeros que esté tan quemado como tú, que vea lo que tú ves, alguien a quien se le revuelvan las tripas tanto como a ti. Por supuesto, lo primero es tener claro que se siente exactamente como tú y que no te va a traicionar bajo ninguna circunstancia.
Una vez te sientas plenamente segura, empieza el juego de complicidades: emails cómplices, conversaciones secretas por los teléfonos interiores, miradas pícaras y palabras en clave para nombrar a los interfectos.

Si la situación en tu oficina es muy crítica, como es mi caso, no te será difícil encontrar no uno, sino varios cómplices y se convertirán en un desahogo imprescindible.

Gracias, cómplices, qué haría yo sin ustedes.

P.D. Eso sí, no olvides eliminar tus emails y vaciar la carpeta de elementos eliminados. No dejes rastro.

domingo, 6 de febrero de 2011

TRUCO Nº2: PARA CUANDO TIENES GANAS DE MANDAR A TU JEFE A LA MIERDA, PERO NO PUEDES

Cada vez que te hable, cada vez que pases cerca de su despacho, cada vez que llame a algún compañero a gritos, cada vez que de un portazo...tú  extiendes disimuladamente tu dedo medio haciendo el gesto de "qué te den" y sigues tu camino como si tal cosa.  Te sentirás mucho más relajada y las ganas de mandarlo a paseo se te van pasando. Es una venganza silenciosa, pero efectiva. (y además no hace daño a nadie).
¡Funciona!

lunes, 17 de enero de 2011

TRUCO Nº 1: PARA CUANDO EL JEFE TE COMA LA BOLA

En esta sección voy a ir reuniendo trucos, de cosecha propia y que encuentre por ahí, para aguantar a un mal jefe.

El primero es para soportar esos discursitos que se echa el jefe de cuando en cuando, vengan a cuenta o no, y que tú ya te sabes más que de memoria. El mío en concreto tiene como afición encerrarte en su despacho y tenerte allí un par de horas mientras critica a todos tus compañeros y a ti mismo y alaba su trabajo y a su persona.

En esos casos y siempre y cuando el discursito ya te lo sepas de memoria, lo mejor es decir bien alto en tu cabeza LALALALALA mientrás él no pare y de vez en cuando soltar algún monosílabo para dar la apariencia de que realmente estas escuchando, tipo: ¿si? ¿no? ya.

Funciona, pruébalo, realmente funciona. Sales casi como cuando entraste.